Transporte y medio ambiente

Filosofía urbana
Existen muchas maneras de pensar en el transporte. Una de ellas – quizás la primera que se nos viene a la mente – es pensarlo como un factor contaminante. De hecho, los gases tóxicos producidos por los motores a base de combustibles fósiles constituyen la tercera mayor fuente de contaminación del medio ambiente. Pensar en el transporte urbano — a excepción de aquellas ciudades que realizaron inversiones con un horizonte de retorno superior a 50 años — es pensar en smog, caos acústico, polución. ¿Será así para siempre?
TRANSPORTE & LIBERTAD
Otro modo de pensar el transporte es concebirlo como elemento democratizador del espacio público: en la medida en que la ciudad dispone de una infraestructura de movilidad eficiente y de calidad, quienes la habitamos podemos elegir donde afincarse, donde trabajar, donde disfrutar el tiempo libre. ¿Podemos considerar el transporte como un elemento emancipador? Y este tema, que inicialmente puede parecer un asunto de “superficie”, revela así raíces que llegan a las profundidades y tocan las fibras más delicadas. Libertad, democracia: ¡palabras mayúsculas!
TRANSPORTE & CULTURA
Moverse es estar vivo; la quietud y el estancamiento, lo contrario. El movimiento es la base del comercio, de la comunicación y, desde cierta perspectiva, incluso de la cultura, porque: ¿de qué valen los más refinados museos concentrados en el centro de una ciudad, si la población no puede acceder a ellos? La cultura depende del movimiento. Y el movimiento depende del transporte. Ergo: la cultura depende del transporte y si el transporte se estanca, la cultura también lo hace.
TRANSPORTE & POLÍTICAS PÚBLICAS
Amar la ciudad implica sentirse a gusto en su seno, no de un modo excepcional, sino cotidiano. Disfruto del camino que me lleva de casa al trabajo, me place recorrerlo cada día, todas las mañanas y todas las noches, a pie, en coche, en bicicleta. Espero de las autoridades, que al menos en teoría me representan y velan por mis intereses, que cuiden de las calles, que observen mi evolución y la de los míos y comprendan que necesito de ellas para poder circular en paz en mi monopatín eléctrico o bicicleta. Espero que reciban las novedades y las incluyan en el entramado urbano, que se pongan a la altura de los tiempos. Si es así, podré decir un día que amo mi ciudad.
TRANSPORTE & FUTURO
En general tendemos a percibir la ausencia de grandes infraestructuras de transporte colectivo como una carencia; desde cierta óptica lo es, pero desde otra, sin embargo, puede haber en esta circunstancia una ventaja. El futuro nos promete – ¡y ya se insinúa! – el advenimiento de medios de transporte gestados bajo la premisa de la economía colaborativa. De hecho, Montevideo ya cuenta con algunas alternativas de car-sharing. Esta tendencia, ya instalada en otros países, está – felizmente – llegando a nuestras tierras. La polis en su conjunto, esto es: sus autoridades pero también sus ciudadanos, deben responder rápidamente a los cambios de paradigma.
Imagen de la nota de Marco Caltieri, proyecto ficticio Metro Montevideo (2009)